miércoles, 30 de junio de 2010

Abordar los cambios.

Los motivos que impulsan la toma de decisiones en cada persona son, al tiempo, tan profundamente misteriosos y tan cristalinamente transparentes que, aunque la nuestra nos parezca meridianamente clara, a veces es muy difícil acertar con las decisiones que otro tomará en la misma situación y, querámoslo o no eso condiciona la manera en que presentamos las cosas desde cualquiera de los dos puntos de vista. En estas últimas semanas en que he estado inmerso en el arranque de un nuevo reto profesional, he tenido que responder en bastantes ocasiones a las inevitables preguntas acerca de los motivos que impulsan la toma de decisiones en un cambio laboral. Una respuesta basada en la combinación de una mejora que afecta al aspecto salarial y a los cometidos profesionales satisface la mayoría de las preguntas y muchas personas por cortesía no van más allá o quedan conformes con la respuesta afirmativa a la pregunta: ¿estás contento?.

Hablando con los amigos y conocidos, además de agradecerles los buenos deseos generales para con mi nueva andadura profesional, he podido comprobar que tanto mis explicaciones se adaptaban a la relación, más o menos personal o profesional, con cada uno de modo que, sin perder sinceridad ni veracidad, como que las respuestas y las interpretaciones de ambos lo hacían también de la misma manera. Y sin embargo, bajo todo ello subyacen de alguna manera una serie de premisas que quizá nos den algunas pistas acerca de cómo abordamos un cambio profesional.

La primera es que obviamente el cambio tiene que implicar una mejora en aspectos materiales como los que afectan a la retribución, coche de empresa, móvil, etc. La segunda es que uno debe tener la convicción de mejorar y esa sensación de "estar contento", de satisfacción con el cambio y aquí intervienen una multitud de factores.

Hace unas semanas en una conferencia Manuel Suarez, de Brain Trust, aportaba datos de un estudio empresarial en el que se indicaban las razones con mayor peso en la satisfacción laboral, entre las que, curiosamente, no se encontraba el salario, sino otras relacionadas con el desarrollo personal y profesional, la posibilidad de realización en ambos aspectos, la relación con los compañeros y compatibilizar con la vida personal. La retribución y los aspectos materiales, siendo muy importantes, no son los aspectos que tienen mayor influencia cara a la satisfacción de de una persona con su puesto de trabajo.

Fuente: Brain Trust
Tampoco el volumen, la carga de trabajo o el grado de responsabilidad en sí mismos son factores críticos, a menos que estén ligados con aspectos positivos o negativos que influyen de manera mucho más profunda y en función de la personalidad de cada uno y su respuesta al estrés laboral. Otros aspectos como la novedad, el impulso renovador que siempre se tiene cuando se aborda un nuevo proyecto profesional y hecho mismo del cambio puede que tengan también una influencia significativa.

Todo ello debe servirnos para orientar estos cambios de manera positiva en el ámbito personal y tenerlo en cuenta a la hora de gestionar las personas que están ese proceso. El cambio siempre es conflictivo y angustioso, máxime en momentos como el actual en que los cambios son pocos, a menudo negativos y se ven con renuencia. Buscar y minimizar los aspectos negativos y hallar y reforzar los positivos aportará garantías de éxito.

domingo, 16 de mayo de 2010

Empujar desde dentro

Es curioso comprobar que los empresarios y emprendedores que tienen dudas acerca de si asociarse a alguna agrupación empresarial o sectorial son bastante numerosos, y también es fácil entender sus razones para no hacerlo. Aunque esta actitud es, por desgracia, general en Segovia, el emprendedor tiende especialmente a ser todavía más receloso y da la sensación de que prefiere arrancar su negocio por sí mismo y a menudo sólo toma de las organizaciones lo que estima puede favorecerle, (normalmente algo de asesoramiento, información sobre ayudas y poco más) y no profundiza ni exprime todas las posibilidades que pueden ofrecerle para arrancar o mejorar su empresa.

Hace unos días comentaba con Carlos Besteiro la necesidad de saber emprender con una "economía de guerra", haciendo referencia a la necesidad de centrarse en los aspectos esenciales del negocio, deshechando todos los aspectos supérfluos que añaden costes dificilmente soportables y que son los que descuadran las cuentas de la lechera. Dentro de esta perspectiva, casi nunca se contempla adscribirse a una organización sectorial, empresarial o similar, a no ser que reporte ventajas evidentes en financiación, facilidades o trámites o sea prácticamente imprescindible por otras razones prácticas.

La decisión de asociarse, se relaciona con el pago de una cuota; un dinero que casi todos los emprendedores prefieren no gastarse o emplear en otra cosa más necesaria para su negocio, y también se tiene una cierta visión de las organizaciones como entes movidos por intereses u objetivos que no siempre se comparten. El emprendedor siente a menudo que está en otra onda y que puede desarrollar su idea de empresa mucho mejor al margen del status quo o intereses que percibe como poco conectados con su visión empresarial. La AJE segoviana lleva tiempo predicando en el desierto de los jóvenes emprendedores para aglutinar un grupo numeroso de personas con inquietudes similares en el arranque o consolidación de sus empresas y aunque Angel Luis Llorente ha conseguido conformar un grupo entusiasta de jóvenes empresarios, y la idea está calando fuerte, una cierta sensación sigue flotando en el ambiente.

Entiendo, pero no comparto en gran parte las razones para quedarse fuera de las organizaciones y colectivos que representan a los empresarios y emprendedores. Pasado el momento inicial en el que la economía es primordial y unos poco euros pueden comprometer la supervivencia de un negocio, la pertenencia a organizaciones tiene que plantearse como algo inherente a la propia actividad empresarial.

Ahora bien, también es cierto que un gran número de los asociados lo están sin realizar ninguna participación o sin obtener retorno. La queja habitual que va desde el desconocimiento a la desidia, pasando por la falta de información o proactividad, deja a ambas partes mal paradas en cuanto a las prácticas empresariales o la eficacia de las organizaciones. Desde luego, ambas deben mejorarse, pero algunas de sus causas: la falta de proactividad de los empresarios; la visión errónea de que quienes sí obtienen retorno o participan se están "aprovechando" del colectivo o pensar que las organizaciones son entes funcionariales o lobbies para el manejo de intereses, deberíamos desterrarlas para siempre y centrarnos en que ambas partes hagan un uso racional de sus objetivos al agruparse y de los intereses que representan, y la mejor manera de hacerlo es desde dentro.

Por descontado que la participación activa significa un esfuerzo y que quienes, además, se atreven a ocupar responsabilidades estan asumiendo que han de dedicar una parte preciosa de su tiempo profesional a los cometidos que dicha responsabilidad les obliga, pero estar atentos, recibir y leer las informaciones y recursos que generan las organizaciones son tareas que todo empresario o emprendedor debería tener muy arriba en su lista de tareas.

Cada cual que tome su decisión, pero creo que la mejor manera es estar y empujar desde dentro, manteniendo una participación proactiva en todo lo que las organizaciones generan a su alrededor. En realidad, no es nada que no hagamos en nuestro negocio. Solo así conseguiremos sustituir la sensación de no estar convenientemente representados por la de estar integrados en un grupo con sensación de pertenencia, espíritu de cooperación y transmitiremos adecuadamente y a través de los canales más efectivos nuestras necesidades y expectativas, al tiempo que aprovecharemos todos los recursos y oportunidades que nos brindan para desarrollar nuestros negocios.

domingo, 9 de mayo de 2010

Distinguir entre las voces.

Los domingos abro El País Semanal por la parte de atrás y busco la página de Almudena Grandes. Me enganchan sus pequeñas historias, tan cotidianas, tan bien contadas y cómo es capaz de redondearlas en tan pocas líneas. Hace un par de semanas me llamó la atención "El oficio de escribir", tan a cuento con el día del libro y aparentemente sobre la piratería que también afecta al libro, pero que en realidad es una reflexión bastante amarga de cómo todo lo que rodea al escritor y el negocio que genera y que le permite vivir de sus palabras, está cambiando de un modo tan radical que, en realidad se puede extrapolar a muchas de las realidades empresariales actuales. Y hoy, leo una noticia en la que Obama critica los dispositivos electrónicos, por la presión y la dispersión que la información ejercen sobre nosotros y la sociedad que me ha hecho recordar el otro artículo y reflexionar hacía dónde vamos y si podemos de alguna manera controlar el proceso.

Por desgracia, coincido con Almudena Grandes en que los cambios que se están produciendo en los sistemas de muchos negocios están produciendo revoluciones tan radicales que posiblemente harán desaparecer, incluso el propio modelo de negocio. Pensemos por ejemplo, en la Enciclopedia Britanica, el Larousse o la española Espasa que seguimos teniendo en casa, y que hace no muchos años eran la referencia para cualquier consulta. Hoy la referencia es la propia Red y, como bien señala Obama, la educación es clave para saber distinguir entre las voces.

Que el mundo y los sistemas de referencia han cambiado es evidente y se alzan voces criticando que nos empeñamos en seguir utilizando los mismos referentes en marcos en los que ya están desfasados. Pero ¿realmente los cambios son tan importantes?. ¿Hemos de subirnos ya a la marea que viene o podemos esperar a ver por dónde van las primeras olas?.

No comparto con Almudena Grandes que el escritor vaya a convertirse en poco menos que un esclavo de la venta al por menor de sus escritos en un mercado atomizado y competitivo, pero es cierto que el proceso de cambio ya se ha iniciado, aunque no sepamos claramente hacia dónde vamos. Quizá haya gurús o personas mejor informadas o con capacidad de avizorar más allá que puedan darnos pistas, pero no siempre aciertan, así que de momento la mejor recomendación es que debemos tener los ojos muy abiertos e intentar tener también la mente abierta. Ejemplos como el último libro de Jeff Jarvis Y Google ¿cómo lo haría? pueden ayudarnos a comprender cómo una nueva forma de pensar o de abordar determinados problemas saca partido de las posibilidades de la tecnología, la información contenida en Internet o los contactos de las redes sociales.

Desde luego que quien consigue atisbar las tendencias, a menudo puede sacar un enorme provecho. Si sabemos prever lo que va a ocurrir o dónde vamos a ir a parar, podemos discurrir cómo llegar hasta allí, pero por el camino seguramente seremos tentados por muchas voces de sirena entre las que nos tocará distinguir las que llevan a buen puerto. Mientras tanto, estar atentos, utilizar con inteligencia nuestros recursos, educación y formación y saber discriminar la información relevante, dedicando tiempo a su análisis, también debería proporcionarnos ventajas competitivas.

PD: Gracias a todos lo que habéis contactado conmigo durante el último mes interesándose por la ausencia de entradas, debido a diversas razones simplemente no he dispuesto de tiempo suficiente para escribir con la calma y reflexión que me gusta, agradezco la amabilidad y me anoto las sugerencias de incluir de tanto en tanto entradas más cortas o más inmediatas.

martes, 6 de abril de 2010

Una petición y un reto. ¿Qué puedo hacer yo por Segovia 2016?


A raíz del Encuentro Empresarial "Oportunidades de negocio en torno a Segovia 2016", comentado en una entrada anterior, he tenido un buen número de conversaciones al respecto. Algunas personas se lamentan de que no saben qué hacer al respecto o cómo ver las oportunidades de colaborar con la candidatura y al tiempo quizá aprovechar las opciones que ello les puede ofrecer desde el punto de vista empresarial.

¿Qúe podemos hacer?. ¿Cómo podemos articularlo?. Hay muchas opciones, pequeñas y grandes, empezando por que en ninguna empresa segoviana debería faltar la presencia del logotipo de la Candidatura, en las webs, facturas, folletos, etc., que tendría que estar presente en todo lo que nuestra empresa tenga contacto con el público, especialmente el de fuera de Segovia, de manera que ambas vayan de la mano.

Acabo de ver en Facebook que la empresa Trackter Eventos Especiales ha firmado un convenio de colaboración con Segovia 2016. Y ese hecho ya le ha dado pie a tener presencia en los medios y en las redes sociales. ¿No ha conseguído cumplir ambos objetivos?.

Así que lanzo una petición y un reto: ¿Qué puedo hacer por Segovia 2016?.

Te pido que mediante un comentario, compartas tus ideas sobre qué puedes tú hacer.
Y te reto a que las hagas.

domingo, 4 de abril de 2010

Ideas para emprender

Un número apreciable de las consultas que recibo tienen que ver con emprendedores. Aunque las razones que les mueven son variadas, desde la realización de un periplo por todos los puntos de información disponibles, hasta la búsqueda de ayudas, pasando por la recomendación de amigos y conocidos, lo cierto es que por mi mesa pasan bastantes de quienes en Segovia tienen intención de iniciar un negocio y eso me ha llevado a ser un observador interesado en la personalidad y actitud de los emprendedores. Curiosamente, la gran mayoría se pueden encuadrar en tres grandes grupos.

Los primeros suelen explicarme en qué consiste su idea, los pasos que han dado, por qué se han decidido a dar el salto, los recursos con los que cuentan y, por lo general, tienen una idea bastante clara de lo que quieren conseguir, aunque las expectativas no lo estén tanto. Normalmente buscan corroborar que su análisis es correcto, sus decisiones están fundamentadas y agradecen que les manifieste mi opinión al respecto, se muestran muy proclives en repasar su análisis y ver qué otros puntos de vista o aspectos pueden no haber tenido en cuenta o proporcionarles oportunidades de negocio o crecimiento que no habían valorado lo suficiente o considerado siquiera. Buscan ayudas, subvenciones, posibilidades de financiación o impulso a su proyecto y no suelen desanimarse si no las hay, algo que es habitual; de hecho ya lo sabían, pero intentan agotar todas las opciones posibles. Algunos son personas muy preparadas, con ideas muy claras, y otros con menor preparación o nivel de elaboración de su negocio, pero todos tienen clara la "visión" de su negocio y mi intervención se centra en ayudarles en lo posible a definir la "misión", y sugerirles alternativas que pueden enriquecerla e impulsarla de alguna manera o a comenzar con poca tesorería..

El segundo grupo peregrina por los mismos lugares, solicitando información de las ayudas, las opciones de financiación y las posibilidades de ayudas al emprendedor que existen. Explican que tienen intención de iniciar un negocio y, aunque tengan ya una cierta visión, fundamentalmente vienen en búsqueda de un empuje para emprender. Independientemente de las circunstancias individuales de cada cual, y contrariamente al grupo anterior, un punto de desánimo suele aparecer en sus caras cuando no hay posibilidades de ayuda o de una financiación asequible. No tienen definida una idea de negocio, así que dificilmente tienen una "visión" desde la que partir, ni "misión" sobre la que podamos trabajar. Incluso aquellos que están en una buena posición personal y económica como para emprender, traen la carpeta llena de dudas y siempre preguntan: "¿Tienes alguna idea para poner un negocio?".

El tercer grupo muestra una curiosa mezcla. Como los anteriores, no tienen una idea definida pero, como los primeros, tienen muy claro que son emprendedores, lo que ocurre es que no han descubierto todavía la "visión" que les ilumine el camino. Estos también preguntan, pero no piden tanto ideas, como informarse de todas las opciones para poder estar preparados si surge la luz. Y cuando lo hace, es frecuente que vuelvan, reconvertidos, por lo general, al primer grupo.

¿Cómo ayudar a estas personas, faltas de ideas, pero con ganas de emprender?. Lamentablemente, y lo siento por quienes me consultan, no tengo ideas de negocio para repartir (y, además, serían ideas de "otro" y no "propias", lo cual creo que supone una gran diferencia).

Como he mencionado en otras entradas, suelo decirles que no hay recetas infalibles, pero sí pautas eficaces que pueden ayudar a suplir la falta de ideas de negocio, algo perfectamente comprensible por otra parte dado que ahora mismo parece no haber nicho casi para nada, a poco que seamos realistas en nuestro análisis de la situación. Por supuesto que hay una serie de pasos ineludibles: recopilar toda la información posible; enterarse de los programas de ayuda; acudir a todos los organismos y personas disponibles e ir recogiendo poco a poco todos los datos posibles y especialmente los más relevantes sobre la actividad económica general y sectorial, tanto si tenemos ya un idea de negocio, como si no. Esto no nos proporcionará ideas, pero sí que nos dirá cuáles probablemente no funcionen o no podamos abordar, y por qué; eso nos irá facilitando acotar las opciones hasta un número que nos haga posible una elección.

O quizá la cuestión resida en que no vemos ideas factibles simplemente porque estamos utilizando un punto de vista erróneo. Nos centramos en pensar si en este barrio funcionará tal comercio que sí lo hace en el de al lado o si hay hueco para otro de tal gama. Partimos de sí existe o no saturación de mercado y posiblemente no veamos carencias o necesidades que no están cubiertas. Y del mismo modo, nos cuesta mucho trabajo expandir la mente, mirar un poco más allá y extrapolar ideas que podrían funcionar porque son totalmente nuevas, al menos en el ámbito dónde estemos mirando.

¿Ideas para emprender?. No te centres en las que tienes anotadas y empieza a especular. Mira a tu alrededor, averigua cuáles han funcionado en los últimos tiempos y pregúntate por qué lo han hecho. Deja a un lado las razones obvias que seguramente proporcionarán tan sólo ventajas temporales (no había una panadería en mi barrio; ahora hay tres) y fantasea con otras menos evidentes, pero que sí puedan suponer ventajas o valores añadidos. Un ejemplo, una clínica de rehabilitación de mi barrio tiene éxito, en parte porque está a escasos diez metros de una parada de autobús que enlaza con dos líneas, de manera que aunque está lejos del centro, está muy bien comunicada para que sus pacientes puedan desplazarse por sí solos, y habrá otros factores ventajosos, como que el coste del local en esa zona será más asequilble. Seguramente que ha habido un buen análisis de esos factores "no profesionales" que pueden suponer la diferencia. No se trata de lanzarse a la aventura sin red de seguridad, sino todo lo contrario, de averiguar dónde puede estar esa "red" que nos permita empezar sólidamente, detectándola con espíritu innovador.

Cuando no se tiene una idea de negocio o una carrera profesional sobre la que orientar la aventura de emprender, es clave averiguar cuál es el nicho de mercado, preparando sólidamente el escenario como emprendedor y, al tener los ojos y la mente muy abiertos, estar bien posicionados para detectar cualquier indicio que nos pueda dar la clave para emprender con riesgo calculado y posición de ventaja.