sábado, 28 de febrero de 2009

Una gota en el océano virtual.

Cada vez que empiezo a escribir una nueva entrada, siento que tengo la misma sensación que debió tener Carl Sagan cuando veía despegar la sonda Pioneer X camino del espacio portando una pequeña placa con un mensaje en clave para no se sabe quién, una botella con un mensaje lanzada al océano cósmico. Según me dicen otros blogeros, no es una sensación tan rara como pudiera parecer. Para muchas personas, el mero hecho de compartir nuestras reflexiones supone suficiente satisfacción o realización personal y creo que el objetivo de un blog ha de ir más allá de tener tu "diario" en la red, aprovechando las oportunidades que nos ofrece para "publicar".

Un blog no sólo lo construye el autor, se nutre, crece y enriquece con las aportaciones de los lectores y ya sabemos que los comentarios suelen ser escasos. ¿Quiere eso decir que un blog sin comentarios no vale nada?. ¿Cuántas personas leen un blog?. ¿Cuántos de los lectores dejan un comentario?. ¿Es un blog una gota en el océano?

Mi experiencia como lector es que uno tiende a mirar un pequeño grupo de blogs que nos gustan, de la misma manera que siempre leemos nuestro periódico preferido, o vemos las noticias en un canal concreto antes que en otro. Un lector interesado tenderá a ir ampliando su ámbito de lectura y siempre hay lugares que te llevan a otros y por supuesto, todos tenemos nuestros temas de interés y preferencias. Puede que encontremos algunos blogs demasiado “personales”, otros demasiado “profesionales” y otros que sencillamente no nos interesan, a tu pareja le encantan.

Por otro lado, muchos de mis conocidos leen habitualmente varios blogs y sin embargo no escriben comentarios, de la misma manera que no todos se deciden a crear un blog o no les atrae escribir. La nómina de los autores es infinitamente más corta que la de los lectores. Carl Sagan es uno de mis escritores preferidos. En una de sus frases más citadas, afirmó: “Cuando estás enamorado, quieres contárselo a todo el mundo. Por eso, me parece aberrante que los científicos no hablen de la ciencia para el público”.

Cada vez que escribo, siento que estoy lanzando mi nave a un universo del que sólo sé que está ahí y que existe.

 

E=mc2

Confieso que, al igual que la mayoría de las personas de mi entorno, he seguido las noticias sobre una posible fusión de las cajas de ahorro de Castilla y León en un segundo plano de interés, cuando deberíamos estar mucho más atentos.

Por ejemplo, aparece hoy en El Adelantado que Caja Círculo rechaza integrarse y más bien estaría interesada en absorber a Caja Burgos. Parece que Caja Segovia no está interesada en el proceso, dada la buena situación de la entidad y parte de sus impositores también opinan que sería contraproducente.

Sigo -seguimos- esperando que se explique claramente cuál es el objetivo de una agrupación de Cajas en la región y que se despejen las nieblas que parecen atisbarse a su alrededor y que hacen que el proceso aparente ser más un cúmulo de intereses que una necesidad real o una lucha por obtener poder, ingresos o el control de los cuantiosos fondos de las Obras Sociales, antes que consolidar la economía regional.

La idea del “músculo financiero” por la que aboga Juan Vicente Herrera, según remarcó ayer, como motor de la región no es ni mucho menos descabellada, pero se puede conseguir algo similar por otras vías que no sean las de una integración forzada, como por ejemplo la creación de un “pool” financiero participado. Antes de abordar cualquier proceso, hemos de considerar los efectos que producirá en nuestro entorno socio-económico y si imaginamos una situación en la que Caja Segovia se fusiona y extrapolamos las consecuencias que ello podría tener para nuestra provincia, parece haber más inconvenientes que ventajas.

Aparentemente las entidades están poniendo tranquilidad en el proceso y han empezado por analizar sus consecuencias, lo cual me parece un ejercicio de sensatez muy necesario. Evidentemente, son ellas las primeras interesadas en que lo que se haga se haga bien, porque su éxito, hasta ahora, se ha basado en el calado social y la despolitización, no tener que responder ante accionistas ni estar pendiente de su cotización en Bolsa.

martes, 24 de febrero de 2009

Matar al león.

Como de costumbre, leo con deleite la excelente columna del blog de Iñaki Berzal en el Adelantado de Segovia. Iñaki plantea la problemática de las Redes Sociales y lo hace analizando desde una perspectiva muy interesante los aspectos que nos resultan alarmantes. Me parece excelente la reflexión que hace sobre la capacidad de autorregularse, a pesar de los intentos de los propietarios y advierte sobre echar la culpa a la herramienta, en lugar de hacer esfuerzos por enseñar a utilizarla adecuadamente. Es todavía mejor su apunte sobre los “nativos digitales” y los que no lo son, ¿o debería decir: no lo somos?.

Veamos, en el mundo de la tecnología creo que estoy al 50%. Yo no he nacido con los ordenadores ni el universo digital, pero tuve la suerte de que siempre me interesó la tecnología y la ciencia en general y aunque con retraso, me incorporé bastante bien al mundo de los ordenadores, teléfonos móviles y demás.

Podemos establecer un símil con el aprendizaje de un idioma, por ejemplo. Hay quien es totalmente bilingüe porque desde su nacimiento se sumerge en un ambiente bilingüe, hay quien en su vida ha escuchado otro idioma y entre medias hay todo un universo de niveles, desde los que entienden las palabras sueltas que se van incorporando al idioma, hasta quienes, como yo, van adquiriendo a base de mucho esfuerzo, trabajo duro y tesón unas habilidades que nos permiten ir lidiando y no perder totalmente el hilo de los avances, aunque no los saquemos partido o no los usemos totalmente: tengo un perfil en Facebook, conozco Twitter, pero no lo utilizo…

No somos nativos, pero mal que bien, chapurreamos el idioma. Cuando los “no nativos” entramos en una red social, es como si nos fuéramos a una tribu massai. Allí se aprecia al que es capaz de matar un león con una lanza, pero en lugar de escandalizarnos y poner el grito en el cielo, deberíamos entender que nosotros no tenemos porqué matar un león, ni comer carne cruda, sino comprender y respetar las reglas y las creencias de los “nativos”.

Si nos centramos en lo que realmente es importante: cómo aprender a utilizar las herramientas digitales de forma correcta y transmitir esos conocimientos, incluyendo las normas de seguridad y de autoprotección, a nuestros hijos, estaremos contribuyendo de manera decisiva a su mejora y a su buen uso, porque, no lo olvidemos, los usuarios son la fuerza que realmente las impulsa en una u otra dirección. Intentemos que sea la correcta.

jueves, 5 de febrero de 2009

Correr y pensar.

Creo que mi actitud ante la situación que vivimos es positiva, pero hay un par de cosas por las que empiezo a preocuparme seriamente. En primer lugar, he advertido que varios de los que salimos a correr, han mejorado sustancialmente de modo que ahora casi soy yo el que pierdo el resuello y ellos los que van charlando. Como contrapartida, en las últimas semanas, nuestro nivel de conversación durante esos ratos ha aumentado también en gran medida y ha dado pie a que hablemos de cómo se están afrontando en las empresas algunos asuntos a primera vista poco relevantes.

De nuestras parrafadas y resoplidos saco algunas conclusiones importantes. Mis compañeros han mejorado su forma porque ahora tienen menos volumen de trabajo y pueden dedicar más tiempo, entre otras cosas, a sí mismos, a sus familias y a hacer deporte, lo cual está muy bien cuando tu jornada laboral habitual sumaba 10 ó 12 horas. Pero también, que cuando se está acostumbrado a una situación de exceso de tarea y ésta decae, empiezan a aparecer huecos en la agenda y no siempre sabemos qué hacer dentro del trabajo con ese tiempo extra.

"Me he puesto al día con los informes y el archivo, ya no voy corriendo a las reuniones, tengo la agenda perfectamente ordenada y me he apuntado a un curso que tenía ganas y nunca había tenido tiempo para hacer; pero casi todos los días tengo que estirar alguna tarea para no estar mirando", dice uno del grupo. "Pues yo poco más o menos", comentan otros.

Es evidente que hay efectos secundarios en esta situación, que sólo ahora las empresas y las personas estamos empezando a apreciar. El descenso de la cantidad de tarea a un nivel razonable, en un primer momento supone un alivio bienvenido, pero cuando baja de modo que empieza a haber tiempos muertos empieza el nerviosismo tanto por los empleados como por los responsables y la dirección. Ya se sabe, cuando el diablo no tiene que hacer...

Pregunto a mis colegas y descubro con cierta sorpresa, que en mayor o menor medida, todos parecen estar bastante conformes y ninguno se ha planteado si esto es o no un problema y, en ese caso, si hay algo que se pueda o deba hacer. Y ello es lo que realmente me preocupa. Soy de la opinión de que el espíritu emprendedor, la creatividad, la innovación o la imaginación, -llamémoslas como queramos-, son herramientas que en la empresa siempre deben estar bien engrasadas, pero en épocas de crisis, mucho más porque es cuando son imprescindibles.

Ahora es el momento de emplear el tiempo extra en reflexionar, estudiando y analizando nuestra empresa, el sector dónde nos movemos, qué hace nuestra competencia o qué quieren nuestros clientes, para obtener pistas y pautas que nos ayuden a plantear estrategias y soluciones para salir adelante. ¿Cuántas veces hemos dejado de lado un proyecto interesante porque no teníamos tiempo de desarrollarlo?. Es tiempo de retomar esas ideas que nos rondan la cabeza y que nunca hemos llevado a cabo. Un pequeño cambio en la organización; una mejora en un proceso de trabajo; esa idea para una nueva campaña.

Dentro de una empresa hay muchas cosas, pequeñas o grandes, que no se abordan, que no nos replanteamos porque como de momento se van manteniendo y no se tiene tiempo, van quedándose sin hacer. No vamos a tener mejor ocasión para ponernos manos a la obra, empezando por aquellas tareas que nos van a aportar mejoras en los procesos y valor añadido frente a nuestros Clientes y la competencia y que no suponen hacer inversiones o grandes desembolsos: Actualizar la página web; renovar las tarifas y catálogos; enviar encuestas a los Clientes y sobre todo trabajar en la mejora de nuestros activos humanos; es el momento de trabajar la formación en ventas, en productos, en estrategias comerciales, algo que se puede hacer aprovechando el “know-how” de nuestro propio personal, poniendo en común y planteando acciones comerciales y de apertura de nuevos mercados.

Seguramente seremos los primeros sorprendidos de las opciones que se nos pueden abrir. Por otro lado, es seguro que muchas de las personas que ahora no tienen trabajo se estarán planteando llevar a cabo iniciativas empresariales como alternativa a un largo tiempo de inactividad. La experiencia nos dice que la mayor parte de las “Start-up” nacen en tiempos de crisis o cuando las oportunidades de empleo por cuenta ajena disminuyen. La Web 2.0 y los desarrollos tecnológicos son el campo más evidente, pero muchas de las personas, profesionales excelentes, que han perdido sus trabajos, estarán considerando muy seriamente hacer por su cuenta esa idea que no se llevó a cabo o intentarán captar esa parte del mercado empleando su experiencia, contactos profesionales y explotando ideas novedosas que no tuvieron ocasión de poner en práctica y ahora sí tienen tiempo de considerarlas seriamente, además, como una opción de futuro empresarial.

No me cabe duda que una parte importante del remonte de la crisis vendrá de la mano de aquellos innovadores, que emplean una parte del tiempo que han recuperado en pensar -y correr-.

Recobrar el norte.

Llevamos toda la semana con el ruido de fondo de los toma y daca de PP y PSOE en los plenos municipales, los períodicos, las radios y las TV locales y regionales y, sinceramente, ya cansa tanta bulla para tan poco grano, que diría mi abuelo. Aunque nos lo tomemos a guasa, bien dice mi amigo Pito que se nos queda la sensación de que da igual quién esté al frente de la gestión municipal, porque al final parece que lo único importante es tener algún argumento que poder echarle a la cara al otro en el pleno o en los medios y de cómo va la gestión municipal no se entera nadie.

Vivimos con estupor esta situación, en que la corporación y la oposición ni reflejan la realidad ciudadana ni son capaces de transmitir solidez y seriedad en la gestión. Es obligación de quien está al frente de la corporación es que la gestión sea limpia, transparente y eficaz y que mejore cada día, y la oposición debe vigilar porque efectivamente se cumplan esas premisas, ambos desde una posición de colaboración y no de confrontación; de sinergias y no de disfunciones.

Por favor, señoras y señores, hagan el esfuerzo de guardar las formas, recuperar la cortesía y situar en su justa medida la confrontación dialéctica, que siempre necesaria cuando es productiva, no destructiva. La apelación a los cuadros de mandos de los dos partidos no es vana y confío en que ambos intervendrán para recobrar el norte entre sus filas, reducir la crispación y hacer ejercicio de humildad, empezando por uno mismo, sin esperar a que el otro sea el primero.

lunes, 2 de febrero de 2009

Coger el tren.

Me telefonea un buen amigo madrileño, enamorado de Segovia y su provincia, que ha estado en FITUR y viene entusiasmado con las novedades que ha visto en el estand de Segovia. Le han llamado la atención las propuestas que incorporan nuevas tecnologías, la creación de la Segovia Card. “Parece que por fin Segovia se está moviendo, hay una lista bien larga de rutas y propuestas”, y me comenta como ejemplo las de la “Campiña Segoviana”, “dónde no me has llevado nunca”, me dice con retintín.

Le estaba escuchando con paciencia, pero ahí me tocó la fibra sensible. Para el que no lo sepa, nací y viví mis primeros 12 años en Santa María la Real de Nieva y aunque allí no tengo raíces familiares, es uno de los primeros sitios a los que llevo a mis amigos después de mostrarles la capital o La Granja. Todos se maravillan de la belleza del claustro, los grabados de Domingo García, el botón de Balisa, o las abandonadas tejeras de Melque de Cercos, por citar sólo algunas y, por supuesto, también me llaman para ir a por níscalos a los pinares de Nieva. Eso me dió que reflexionar, porque siempre sigo con interés las iniciativas turísticas que se plantean en Segovia que se han multiplicado estos días con Fitur y, efectivamente, pienso como mi amigo que Segovia empieza a encontrar el camino en lo que a promoción turística se refiere.

Supongo que la mayoría de las personas que en Segovia tienen cometidos de alguna responsabilidad (política, administrativa, empresarial, cultural, turística o de otra índole) tendrán sobre la mesa el extraordinario estudio sobre los efectos de la llegada del TAV a Segovia que Caja Segovia ha tenido el enorme acierto de promover. Bien haremos todos en leer muy cuidadosamente tanto el grueso del trabajo dirigido por Carmen Bellet, como el volumen “Retos y Oportunidades” tan juiciosamente redactado por Juan Antonio Folgado, (cuya situación al frente del Observatorio Socioeconómico de Segovia hace que sea una de las voces plecaras del panorama segoviano), porque además de su tema principal, realiza una disección en profundidad de nuestra sociedad que, en mi caso y espero que a otros muchos, ha servido para cuestionarme algunas ideas largamente asentadas, mirar nuestro entorno con otros ojos, y replantearnos cuáles deben ser las pautas y los objetivos a lograr para el futuro de Segovia, de su promoción turística y el de muchos otros sectores, puesto que el estudio tiene un extraordinario calado.

Parece que, por primera vez, detrás de las acciones de promoción hay una reflexión seria y a mi juicio muy acertada sobre cómo debe ser la promoción turística de Segovia. La nueva central de reservas, por ejemplo, es una iniciativa ciertamente loable que aprovecha las nuevas tendencias de la web 2.0 para ofrecer un servicio aquí novedoso, pero con excelentes resultados en otros lugares. Personalmente me preocupa que todo este empuje se pierda porque una gran parte se sustenta en apoyos coyunturales que, en mi opinión, hay que trabajar para que sean mucho más sólidos.

Mi amigo viene a Segovia con frecuencia, pero hace mucho tiempo que no lo hace para comer cochinillo, que le encanta, sino a pasear por sus múltiples paisajes, a conocer pueblos, lugares y gentes, a descubrir los muchos tesoros que todavía guarda y a disfrutar de las ofertas culturales (y, sí, también las gastronómicas). Hay tantas oportunidades y de tanto interés que bien parece que cada pueblo tiene algo que ofrecer y que cada día se descubre algo nuevo.

Hace falta que todo este movimiento, sanamente renovador, que pretende aprovechar los nuevos nichos del mercado turístico, trascienda el mero arranque de las iniciativas loablemente apoyadas desde la administración o los fondos que promocionan el desarrollo de zonas rurales y suponga un verdadero revulsivo socio-económico que provoque cambios profundos en nuestra tierra. Bien es cierto que sin el empuje inicial de los fondos públicos difícilmente se pueden acometer determinadas acciones de promoción estructurales, pero cuando se inician tienen que tener un empuje suficiente para que la iniciativa privada pueda subirse al tren y ponerlas definitivamente en marcha. Los fondos públicos y las dotaciones a los programas que emprenden los municipios y agrupaciones de desarrollo local tienen que funcionar a modo de una locomotora con la suficiente capacidad de arrastre para que, poco a poco, las iniciativas privadas vayan enganchándose y aprovechen la vía ya tendida.

Pero hemos de tener en cuenta que la combinación de fondos de arranque y la iniciativa privada tampoco son garantía de éxito por sí solas. Las buenas intenciones y las simples ideas ya no son suficientes y detrás de las campañas tiene que haber un estudio de las necesidades y de las posibles oportunidades que ofrecen; el análisis de otras iniciativas similares; una profunda reflexión sobre nuestro entorno y por último, creatividad e innovación para conjuntar todo ello en forma de planes estratégicos y de marketing que se materialicen en ofertas realistas, adecuadas a las necesidades y con valor añadido en sí mismas, es decir que sean capaces de generar demanda de los servicios que se prestan y sustentar la infraestructura necesaria para ellos, creando riqueza en Segovia.

Es evidente que este tipo de estudios son complejos y que muchos de los promotores no podrán afrontar  realizarlos por si solos, (por ello el patrocinado por Caja Segovia es doblemente valiosos y es obligado que se sigan haciendo), pero sí que podemos aprovechar las sinergias existentes y muy especialmente echar mano de los conocimientos, experiencias y recursos de los propios segovianos, empresarios, emprendedores, agrupaciones sectoriales y de los muchos profesionales segovianos que conocen de primera mano nuestro tejido social y económico y pueden coordinar y aportar a las iniciativas el valor añadido que permita su éxito.